(texto y fotos by Portrait of Henry, 14 de septiembre)
Pues sí, caballero. Eso es lo hermoso y lo dramático de un concierto como el de ayer. Yo me fui pallá no muy convencido, porque la verdad es que los 2 o 3 últimos discos de Steve Wynn no me parecen nada del otro mundo. Y me crujió vivo! Abrieron con Tell Me When It's Over, de Dream Syndicate. Tocaron The Days of Wine and Roses y, por supuesto, That's What You Always Say. Comparado con la noche anterior, que tocó Juliette Lewis y fue un llenazo sorprendente (y no me gustó nada, por cierto), éramos muy pocos. Pero entregados. No puedo destacar a ninguno de los músicos, porque era como una máquina, como una apisonadora. El bajista le da un cuerpo al tema que flipas, Steve puede cantar como el punk más encabronao, la batería es más bestia que Keith Moon y Maureen Tucker juntos y el guitarrista es una fábrica de ruido y feedback que me puso la piel de gallina en más de un momento.
El aluvión de sensaciones que te da presenciar algo así es difícil de poner por escrito y, desde luego, no puede embotellarse ni guardarse para cuando no haya.
Por eso me gusta el rock y a su lado palidecen la pintura, la literatura y el cine. Porque es tan hermoso como efímero, porque agarras el momento o te jodes, como la vida misma. Te sientes en la cresta de una ola gigante de la que parece que no hay regreso ni salvación posible (ni ganas) y luego se acaba el concierto y te vas a casa, solo y vacío. Pones un cd de Dream Syndicate, pero ya no es igual. Y al día siguiente es lunes, y sabes que ellos cogerán el avión y volverán a hacer magia en cualquier otra ciudad (por cierto, los tienes el jueves 15 en el Sidecar, no te lo pierdas!!).
Eso además de todos los recuerdos que despierta ver a Steve Wynn: aquel concierto con los House of Freaks en Savannah (que ya no existe), el otro en Luz de Gas, el de La Boite (que ya no existe, creo), cuando él y ella nos firmaron en los cds. Todos los años de conciertos en BCN, todos los escalofríos por la espina dorsal efímeros pero intensos, etc.
Larga vida al rock, a lo efímero que es lo que genera y a la nostalgia que te mete dentro como una enfermedad!
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