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Terra
La Coctelera

Fin de semana (concierto Marah)

(extracto publicado el 1 de diciembre)

Este fin de semana pude ver a Marah en la Sala El Sol. El concierto fue aún mejor de lo que me esperaba y eso es mucho. Desde el primer tema disfrutamos de un excelente sonido y de una ejecución natural, compacta y sentida, picoteando de todos sus discos y, por supuesto, del último. Un concierto antológico, de los mejores que he visto este año, y este año ha habido unos cuantos memorables. Vean fotos y un video en la página de Alturin.

Marah de Deu

(publicado el 22 de noviembre)

Últimamente es imposible controlar tantos discos nuevos, tantas bandas... por si fuera poco, a medida que conoces más música, más ramificaciones encuentras... es imposible acabar. A la música le ha pasado como a internet (y en gran medida es por culpa de este medio): cada vez hay más oferta y paralelamente hay más morralla -más porquerías que sólo nos hacen perder tiempo y dinero-, y más si tenemos en cuenta que los criterios de las grandes discográficas se basan estrictamente en la mercadotecnia... (algún día aullaré largo y tendido sobre esto, ahora freno porque me pongo de mala ostia).

Tanta cantidad, tanta tontería y tanta confusión hace que de vez en cuando se nos pase por alto la gira de alguna buena banda -muy buena banda en este caso-. Si no llegar a ser por mi amigo Giussepe (Pablo) no me entero de la existencia de los Marah -me sonaba de haber visto algo de refilón sobre ellos, pero para nada les presté atención. Por teléfono me habló maravillas sobre ellos y me dejó con la sensación de ser tonto y de cómo era posible que no los conociera. ¡No!, no los conocía. Así que después de autoflagelarme por no estar al día de esa pedazo de banda tan "conocida" me agencié un par de discos de ellos...

A la primera escucha, con las primeras canciones, ya me formé opinión (cada vez soy más rápido, por aquello de asimilar tanta música)... ¡Son acojonantes! Desde el principio me enganché con los Marah. Después de acompañarme durante un par de días a todo volumen en el coche -viaje de trabajo, incluido- puedo decir que son una pedazo de banda de rock and roll americana, que lo mismo te hacen una canción campestre que recuerda a los Police, que reivindican el sonido Springsteeneano (¿eh?), renuevan el repertorio de Bob Dylan, mezclan a los ZZ Top con los Beastie Boys, meten sonidos soul, cabalgan por el nuevo country alternativo, filtran el folk con el punk rock high school, dan lecciones de power pop ilustrado, le pegan al hard rock vaquero... en fin cubren todo el espectro del rock americano (y parte del sonido inglés) que más me gusta. ¡La ostia! Variados, eclécticos y, al mismo tiempo, absolutamente coherentes.

Pues nada, tan sólo deciros que están de gira presentando su último album (que por lo visto no es la primera por España y debieron sonar tremendos; aunque quién se extraña de eso cuando viene un grupo americano) y que mejor no perdérselos. Luego no digáis que no estábais avisados. Yo los veré en la Sala El Sol con mi amigo Pablo. ¡Qué lo disfruten!

 

Próximos conciertos (sacado del ipunkrock)

MARAH, presentan su nuevo disco (“If You Didn’t Laugh... You’d Cry”). Fechas, todas en noviembre: viernes 25, Mataró, (Barcelona, Sala Privat); sábado 26, Madrid (El Sol); domingo 27, Santoña, (Santander, Tropicana).

Dónde quedó la poesía

(publicado el 11 de noviembre)

Sé que tengo la página olvidada... pero no es voluntario, es como el estado de ánimo -perdón, es- a veces eres expansivo y la vida está llena de sonrisas, otras te dan pereza las cosas y todo te mira con indiferencia. Pues bien, esta semana las cosas son de color gris. El balance no es malo, disfruté de dos conciertos preciosos el viernes pasado: el de los Go-Betweens -sobrios y elegantes y artesanos- y el de Teenage Fanclub -sus canciones forman parte de mi vida y no pude dejar de tararear sus canciones durante un par de días.
El domingo aún me dio para comer con buenos amigos y ver en la feria del disco, en un lugar agradable y raro, a Elliot Murphy -acústico y acompañado por Olivier Durand, o algo asi creo, en todo caso un guitarrista fantástico que tocaba con Little Bob y lleva acompañando en disco y en directo a Elliot desde hace unos años-.

Me encanta Elliot Murphy -probablemente sea uno de los mejores letristas post Dylan que ha dado el rock-, y esa noche estuvo soberbio (estuvieron ambos soberbios), especialmente soberbio, y lo digo con criterio porque era la quinta vez que lo veía. Elliot escribe y, salvando las distancias, me recuerda a Sam Shepard (y eso, para mí es más que mucho).
Como al final de su novela casi autobiográfica "Frío y eléctrico", cuando el protagonista después de rozar el éxito y de perderlo todo (excepto el orgullo), después de perderlo casi todo (menos su guitarra), gastando el poco dinero que consigue en un bolo nostálgico por presentarse al mismo en limusina y de "vivir en el olvido" (sus fans de verdad tampoco le olvidamos tanto), se reencuentra así mismo o reencuentra al mundo real (?) -que no es Graceland-.
Y así, sin pretensiones y disfrutando al máximo de lo que sale a su paso y de lo que hace, sin expectativas "especiales", exprimiendo al máximo cada segundo, implicándose como no se puede más, viviendo el momento y esto, que se percibe abajo del escenario (que percibimos), llenó de disfrute a los asistentes... a nosotros también se nos nota el entusiasmo y el concierto y la magia del directo se retroalimenta... Elliot se siente más y más reforzado... y nostros acabamos cabalgando con él en ese pedazo de caballo que se llama rock´n´roll. ¡¡Antológico!! Y como para dejarse la piel tras los pasos este hombre.
A pesar..., me siento melancólico: dónde más quedó esa poesía???

Por cierto, los últimos discos de los tres mentados son cojonudos.

Lo que no puede ser embotellado II

Steve Wynn & The Miracle 3(publicado el 16 de septiembre)

20 años de Steve Wynn, 20 años de la revista Ruta 66 rezaba el cartel promocional. 20 años, y parece que fue ayer - yo también por aquellas fechas había asumido como marco para entender la vida el rock – 20 años en la carretera, una explosión en un momento –más- de crisis del rock, las trágicas producciones de los 80 (que se lo pregunten a cualquier aficionado al soul), las modas efímeras y superficiales de la postmodernidad… En Estados Unidos –y paralelamente en Europa, Canadá y Australia- estaba renanciendo de los rescoldos del punk rock, de la new wave de tradición revivalista y guitarrera (powerpop) y de la corriente tradicional del rock que siempre estuvo ahí, una variedad de propuestas que algunos llamabamos Nuevo Rock Americano. Es curioso que cuando se piensa en los 80 sólo parecen recordarse del pop intrascendente de baile o de los rostros pálidos y los lamentos del post punk, como si los R.E.M., Steve Wynn o, incluso, los Pixies no hubiesen trascendido.

Hoy, 20 años después, soy consciente de lo que se gestó –al margen de las modas del momento- y de la influencia – tan grande - que hasta hoy ha tenido. Hoy, cuando la critica musical más reputada y los gourmets del rock tienen en un altar a las bandas de americana y country alternativo. Cuando Wilco y Giant Sand -que, por cierto, surgió en las mismas fechas que Dream Syndicate- han demostrado que el rock más innovador se desarrolla y juega con las raices clásicas, es momento de reconocer la influencia de las bandas de los 80 que quisieron recordar y renovar la tradición del rock atemporal: Neil Young, Bob Dylan, Byrds, The Beatles...

Más alla de la nostalgia, Steve Wynn y sus Miracle 3 nos regalaron más de dos horas de energía y entrega -revisión de la época de Days of Wine and Roses, tema con el que terminaron el concierto, píldoras de su larga trayectoria compartida con amigos y temas de su última grabación "...Tick ...Tick...Tick".

Resultado: reencuentro con un viejo amigo, que siempre ha estado al lado cuando lo has necesitado, momentos eléctricos irrepetibles en los que te olvidas del mundo y te sientes uno con el grupo, en los que la música marca el ritmo de tu flujo sanguineo... de esos momentos escasos que se sellan a fuego para siempre y renuevan tu confianza. No voy a entrar en detalle en la magia de esas emociones: "portrait of Henry" lo expresa de manera inmejorable en ALGO QUE NO PUEDE SER EMBOTELLADO. Gracias Henry, gracias Steve, Gracias Linda Pitmon (drums), gracias Dave DeCastro (bass, ¡soberbio!), gracias Jason Victor (guitar), seguimos en la ruta adecuada (Gracias Ruta 66 y felicidades).

Paisley Underground:
http://www.allmusic.com/cg/amg.dll?p=amg&sql=11:rekbikc6bb29

Steve Wynn official page:
http://stevewynn.net/

Algo que no puede ser embotellado

(texto y fotos by Portrait of Henry, 14 de septiembre)

Pues sí, caballero. Eso es lo hermoso y lo dramático de un concierto como el de ayer. Yo me fui pallá no muy convencido, porque la verdad es que los 2 o 3 últimos discos de Steve Wynn no me parecen nada del otro mundo. Y me crujió vivo! Abrieron con Tell Me When It's Over, de Dream Syndicate. Tocaron The Days of Wine and Roses y, por supuesto, That's What You Always Say. Comparado con la noche anterior, que tocó Juliette Lewis y fue un llenazo sorprendente (y no me gustó nada, por cierto), éramos muy pocos. Pero entregados. No puedo destacar a ninguno de los músicos, porque era como una máquina, como una apisonadora. El bajista le da un cuerpo al tema que flipas, Steve puede cantar como el punk más encabronao, la batería es más bestia que Keith Moon y Maureen Tucker juntos y el guitarrista es una fábrica de ruido y feedback que me puso la piel de gallina en más de un momento.
El aluvión de sensaciones que te da presenciar algo así es difícil de poner por escrito y, desde luego, no puede embotellarse ni guardarse para cuando no haya.
Por eso me gusta el rock y a su lado palidecen la pintura, la literatura y el cine. Porque es tan hermoso como efímero, porque agarras el momento o te jodes, como la vida misma. Te sientes en la cresta de una ola gigante de la que parece que no hay regreso ni salvación posible (ni ganas) y luego se acaba el concierto y te vas a casa, solo y vacío. Pones un cd de Dream Syndicate, pero ya no es igual. Y al día siguiente es lunes, y sabes que ellos cogerán el avión y volverán a hacer magia en cualquier otra ciudad (por cierto, los tienes el jueves 15 en el Sidecar, no te lo pierdas!!).

Eso además de todos los recuerdos que despierta ver a Steve Wynn: aquel concierto con los House of Freaks en Savannah (que ya no existe), el otro en Luz de Gas, el de La Boite (que ya no existe, creo), cuando él y ella nos firmaron en los cds. Todos los años de conciertos en BCN, todos los escalofríos por la espina dorsal efímeros pero intensos, etc.

Larga vida al rock, a lo efímero que es lo que genera y a la nostalgia que te mete dentro como una enfermedad!